Otra puerta cerrada
Es una forma de verlo. Es como jugar al juego de las puertas. Abres una, cierras otra. De ahí se pasa a una sala aún si cabe más pequeña, se te reduce el número de puertas a elegir. Eliges otra, dejas pasar unas cuantas. Es posible que hayas estado buscando una puerta amarilla, no porque sea especial en sí misma, nunca has visto lo que hay detrás, pero te sientes atraído por el color o la forma. Es posible que la puerta amarilla esté lejos de tu alcance, demasiado alta. Tú, sin embargo, no cuentas con nadie detrás en quien apoyarte para llegar más lejos. Es posible que tu principal punto de apoyo sea una silla coja con 3 patas. Es posible incluso que detrás de la puerta amarilla no haya nada, o peor, que haya algo distinto a la imagen que te habías creado hace tanto tiempo. Es posible que te conformes con la puerta azul oscuro. Es más triste, pero a la vez más seguro. Es injusto no valorar esa puerta, sobre todo porque se convierte en el equilibrio de tu elección. Lo que te define como jugador en el gran juego de las puertas de colores. Quizás te despiertes algún día y descubras que las puertas son todas iguales, el juego es eso, sólo un juego.Tú, mientras tanto, te has convertido en el equilibrio principal de alguien que intenta llegar a alcanzar una puerta que está mas arriba de dónde llega. Eso sí, trataré de jugar por mí mismo, mis elecciones no van a depender de nadie más. Se pueden hacer elecciones paralelas, pero nunca (aunque esa palabra suene de una forma pretenciosamente rotunda) basaré mis elecciones en las de otro jugador. Nadie lo valora, nadie se da cuenta. Sólo yo, sólo yo veo que dentro de 24 horas se cerrará para siempre la posibilidad de alcanzar la puerta amarilla.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home