lunes, octubre 15, 2007

La Diatriba del Pin Pon

Hay veces que las palabras tienen un significado distinto al usualmente empleado. Inusualmente, nos evocan a otras épocas, a otros lugares, a otras personas. La palabra "diatriba" en la actualidad se utiliza como acepción de un discurso malintencionado dirigido contra personas o grupos sociales. Ahora bien, en su origen griego, se utilizaba como discurso ético-filosófico.

El significado de "pin pon" tiene un origen más prosaico, en particular referido al momento del rechazo, cuando a pesar de tus esfuerzos el fracaso es la única alternativa posible. De eso saben algunos.

La diatriba del pin pon tiene que ver más con el hecho de sistematizar las relaciones interpersonales, estableciendo, al modo de Comte o Bacon, elementos repetidos en los sistemas sociales que pueden actuar como axiomas para una posible ley.

Una vez tomadas las pruebas, y sometidas a un riguroso examen racionalista, sólo cabe enunciar una principio presente en todas las relaciones humanas, a un nivel difícilmente entendible si no es con la ayuda del tiempo, y que tiene que ver con el carácter circular de la existencia.

A pesar de que según nuestra tradición la vida se concibe como una trayectoria lineal, con un principio y un fin, fruto de una concepción judeo-cristiana, la vida puede entenderse como una gran noria que recorre diversas etapas y que da varias vueltas cambiando la realidad de una manera impercetibe e inexorable, donde los sucesos afortunados se ven compensados con otros contariamente negativos. En otras ideologías, generalmente orientales, se entiende la vida de esta forma, como un "eterno retorno", en el que cambian las fases, pero no las reglas de juego.

Mi intención no es tan pretenciosa y nace con vocación más realista que metafísica. Siempre me interesó más el camino que la meta.

Es curioso ver cómo las casualidades inciden en la vida de las personas trastocando la realidad a su paso. Las casualidades no son aleatorias. Cualquier estudio social estadístico podría demostrar que dichas casualidades van compensando el devenir de la realidad de la misma forma que la Estadística tiende a la igualidad en el estudio del cálculo de probabilidades.

Dicho de otra forma; cada vez que conocemos a alguna persona se lleva a cabo un proceso de azar que deviene en un reparto de cartas. La partida consiste en un proceso de conquista, de encantamiento, de seducción. Partiendo de un contexto sociocultural necesario, las cartas que te toca jugar son diferentes, y sólamente el azar decide quién lleva las buenas y quién las malas. Naturalmente la pericia de los jugadores es importante, así como su forma de jugar.

Muchas veces nos hemos preguntado si somos guapos, graciosos, listos, o buenas personas. La respuesta es siempre la misma; depende. Depende de las cartas que te hayan tocado jugar. Es frecuente el hecho de ser aceptado en un grupo porque se te ha estiquetado en atención a unas cualidades completemente diferentes que en otro lugar.

Naturalmente es importante tener en cuenta a los demás participantes del juego, tanto los que tienes enfrente como a los que están a tu lado.

En relación a la persona que te acaba de conocer, hay que tener en cuenta que "siempre existe un pistolero mas rápido". La pericia está limitada por la arrogancia.

En cuanto a las personas que te conocen, tus amigos, has de saber que la relación se rige por una norma de temporalidad e interés, y que llegado un momento, la traición es un elemento que se puede presentar en el juego. Aquéllas personas que presenten cualidades de ególatras, limitados, manipulables o desesperados, aunque sean de tu equipo y en un momento muy focalizado, en un momento dado pueden hacer tanto o más daño mediante la traición que el más invulnerable de los contrarios.

Nadie se libra de la traición. Ni de hacerla ni de sufrirla.
Nadie se libra del dolor. Ni de hacerlo ni de recibirlo.
Nadie se libra de la felicidad a no ser que esté decidido a evitarla.

La felicidad no es una meta, sino que se encuentra en el camino hacia el destino.

Es curioso cómo la forma de ser, de jugar por parte de las personas, interviene en su futuro inmediato, ya que la realidad tiende al equilibrio. Si una persona comete actitudes egoístas, curiosamente el futuro le augura circustancias desfavorables, el mal que genera se vuelve en su contra, golpeándo y derribando incluso a las personalidades más fuertes. Por contra, el que ve a las personas como fin, no como medio de alcanzar sus fines, suele ser favorecido por el azar. El resultado es el equilibrio. Es el juego del suma cero.

El útimo punto de la teoría tiene que ver con el cambio de cartas. El azar y el tiempo a veces obligan al crupier a repartir nuevas cartas entre dos personas. Normalmente se trata de la carta del olvido, rescatable sólo a través de la nostalgia. Pero hay veces que el detino brinda un nueva partida, no tiene porqué ser mejor, simplemente es otra. Nota; la partida anterior no se borra, permanece. Es simplemente un prórroga con otras cartas, el marcador no empieza desde el principio.

Suelen ser las mejores partidas, ya que ninguno de los participantes ha perdido el interés como para levantarse de la mesa.


Abran juego.

1 Comments:

Blogger Unknown said...

Es buenísimo! :D

12:33 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home