lunes, julio 07, 2008

Hurt

I hurt myself today
to see if I still feel
I focus on the pain
the only thing that's real
the needle tears a hole
the old familiar sting
try to kill it all away
but I remember everything
what have I become?
my sweetest friend everyone
I know goes away
in the end
you could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
I wear my crown of shit on my liar's chair
full of broken thoughts
I cannot repair
beneath the stain of time
the feeling disappears you are someone else
I am still right here
what have I become?
my sweetest friend
everyone i know goes away
in the end
you could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
if I could start again
a million miles away
I would keep myself
I would find a way

Etiquetas:

lunes, octubre 15, 2007

La Diatriba del Pin Pon

Hay veces que las palabras tienen un significado distinto al usualmente empleado. Inusualmente, nos evocan a otras épocas, a otros lugares, a otras personas. La palabra "diatriba" en la actualidad se utiliza como acepción de un discurso malintencionado dirigido contra personas o grupos sociales. Ahora bien, en su origen griego, se utilizaba como discurso ético-filosófico.

El significado de "pin pon" tiene un origen más prosaico, en particular referido al momento del rechazo, cuando a pesar de tus esfuerzos el fracaso es la única alternativa posible. De eso saben algunos.

La diatriba del pin pon tiene que ver más con el hecho de sistematizar las relaciones interpersonales, estableciendo, al modo de Comte o Bacon, elementos repetidos en los sistemas sociales que pueden actuar como axiomas para una posible ley.

Una vez tomadas las pruebas, y sometidas a un riguroso examen racionalista, sólo cabe enunciar una principio presente en todas las relaciones humanas, a un nivel difícilmente entendible si no es con la ayuda del tiempo, y que tiene que ver con el carácter circular de la existencia.

A pesar de que según nuestra tradición la vida se concibe como una trayectoria lineal, con un principio y un fin, fruto de una concepción judeo-cristiana, la vida puede entenderse como una gran noria que recorre diversas etapas y que da varias vueltas cambiando la realidad de una manera impercetibe e inexorable, donde los sucesos afortunados se ven compensados con otros contariamente negativos. En otras ideologías, generalmente orientales, se entiende la vida de esta forma, como un "eterno retorno", en el que cambian las fases, pero no las reglas de juego.

Mi intención no es tan pretenciosa y nace con vocación más realista que metafísica. Siempre me interesó más el camino que la meta.

Es curioso ver cómo las casualidades inciden en la vida de las personas trastocando la realidad a su paso. Las casualidades no son aleatorias. Cualquier estudio social estadístico podría demostrar que dichas casualidades van compensando el devenir de la realidad de la misma forma que la Estadística tiende a la igualidad en el estudio del cálculo de probabilidades.

Dicho de otra forma; cada vez que conocemos a alguna persona se lleva a cabo un proceso de azar que deviene en un reparto de cartas. La partida consiste en un proceso de conquista, de encantamiento, de seducción. Partiendo de un contexto sociocultural necesario, las cartas que te toca jugar son diferentes, y sólamente el azar decide quién lleva las buenas y quién las malas. Naturalmente la pericia de los jugadores es importante, así como su forma de jugar.

Muchas veces nos hemos preguntado si somos guapos, graciosos, listos, o buenas personas. La respuesta es siempre la misma; depende. Depende de las cartas que te hayan tocado jugar. Es frecuente el hecho de ser aceptado en un grupo porque se te ha estiquetado en atención a unas cualidades completemente diferentes que en otro lugar.

Naturalmente es importante tener en cuenta a los demás participantes del juego, tanto los que tienes enfrente como a los que están a tu lado.

En relación a la persona que te acaba de conocer, hay que tener en cuenta que "siempre existe un pistolero mas rápido". La pericia está limitada por la arrogancia.

En cuanto a las personas que te conocen, tus amigos, has de saber que la relación se rige por una norma de temporalidad e interés, y que llegado un momento, la traición es un elemento que se puede presentar en el juego. Aquéllas personas que presenten cualidades de ególatras, limitados, manipulables o desesperados, aunque sean de tu equipo y en un momento muy focalizado, en un momento dado pueden hacer tanto o más daño mediante la traición que el más invulnerable de los contrarios.

Nadie se libra de la traición. Ni de hacerla ni de sufrirla.
Nadie se libra del dolor. Ni de hacerlo ni de recibirlo.
Nadie se libra de la felicidad a no ser que esté decidido a evitarla.

La felicidad no es una meta, sino que se encuentra en el camino hacia el destino.

Es curioso cómo la forma de ser, de jugar por parte de las personas, interviene en su futuro inmediato, ya que la realidad tiende al equilibrio. Si una persona comete actitudes egoístas, curiosamente el futuro le augura circustancias desfavorables, el mal que genera se vuelve en su contra, golpeándo y derribando incluso a las personalidades más fuertes. Por contra, el que ve a las personas como fin, no como medio de alcanzar sus fines, suele ser favorecido por el azar. El resultado es el equilibrio. Es el juego del suma cero.

El útimo punto de la teoría tiene que ver con el cambio de cartas. El azar y el tiempo a veces obligan al crupier a repartir nuevas cartas entre dos personas. Normalmente se trata de la carta del olvido, rescatable sólo a través de la nostalgia. Pero hay veces que el detino brinda un nueva partida, no tiene porqué ser mejor, simplemente es otra. Nota; la partida anterior no se borra, permanece. Es simplemente un prórroga con otras cartas, el marcador no empieza desde el principio.

Suelen ser las mejores partidas, ya que ninguno de los participantes ha perdido el interés como para levantarse de la mesa.


Abran juego.

lunes, mayo 07, 2007

Los amorosos

Normalmente no suelo publicar lo que otros escriben, a no ser que me vea identificado o me parezca que está realmente bien escrito. Esta vez Raquel nos regala una visión en la que no entro sólo yo, sino el resto de mis amigos en particular. Cualquiera que nos conozca lo entenderá perfectamente.


LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

miércoles, febrero 14, 2007

nostalgia de lo cotidiano

Me levanté tarde. Adormilado, abrí un mi ojo derecho sólo para comprobar que era un día más de otoño. El cielo estaba gris, y en la ventana todavía quedaban gotas de lo que parecía haber sido una lluvia pasajera. Me levanté temblando, con ese frío nervioso que se me produce al comprobar que no hay nadie en casa. Miré por la ventana. En la calle unos niños pequeños jugaban en el suelo fingiendo ser mayores, pero sin serlo. Un dolor agudo me hizo tomar conciencia de la realidad de una forma brusca y sorda. Sin pensarlo, encendí la cafetera y miré a mi alrededor. Todo estaba exactamente igual que la noche anterior, exactamente igual que como lo habíamos dejado. Restos de una noche mágica y convulsa, en la que juntos tomamos la decisión del nunca más. Sin pensarlo, recogí las piezas no encajadas de mi pasado inmediato y me senté en el sofá. No quería pensar, no quería. Sin saber porqué, deslicé mis dedos hacia el dvd y enseguida sonó de fondo la maravillosa voz quebrada de Cobain. Prendí la taza con las dos manos, esperando que su calor me transfiriera una sensación más agradable. En ese momento, mirando las cosas que tenían tu nombre, escuchando una letra que decía tu nombre, paladeando a disgusto el sabor dulce de la amargura. En ese momento te echo de menos.

domingo, enero 07, 2007

Y aquí una amiga...

Yo creo que es lo más chulo que me han escrito nunca:

Lo publico por ti, Lola Sueño

Por tí, mandril de mi vida*

Erase una vez un mandril muy avispado, aunque algo chalado
Era muy despistado y nunca se peinaba, pero aún asi ligaba
y sin perderse entre las ramas, si lo hacía entre las damas

Cápaz de enloquecer a cualquier chica tras usar su martillo y pica
en cuestión de amores se decía que era un francotirador sin temores
y entre todas las virtudes, lo que buscaba era "mujer con inquietudes"

Peligroso era el mandril con munición, casi tanto como su mala visión
siempre se enzarzaba en aventuras absurdas y algunas un tanto burdas
y tras mucho tabicar y para intimar, les daba a todas pase de su"club amigar"

Solo una cosa le hacía perder los nervios, no siendo ni las mujeres ni el sexo,
El mandril, aún siendo muy disperso, no soportaba que vulnerarán su código ético
Por ello se llevo algún que otro chasco e incluso llego a pensar que todo era un asco
pero tras algunos mimos y tomar buena perspectiva decidió sonreir a la vida

Nuestro mandril disperso, chalado, despistado, noble, ético y despeinado
se dio cuenta entonces de una cosa: de que a veces los amigos se equivocan
y de que estando en su pozo hubo siempre personas que escucharon su sollozo

De que al fin y al cabo lo importante no es tener la razón, sino lo que sientes de corazón
De que la gente puede discutir tus argumentos pero nunca tus sentimientos y
de que al final de la guerra siempre se quedan los mejores y mueren los traidores

Con todo mi cariño para mi mandril preferido;-)no se que pasará de ahora en adelante pero seguro que yo voy a ver contigo el final de la guerra (y apuesto a que toda la panzher también) Te quiero cielo*

martes, octubre 24, 2006

What if...?

What if...?

Hace años, en ese periodo perdido que supone el tránsito unversitario, conocí una maravillosa idea en forma de colección de cómic. Se titulaba "What if..." Se trataba de una forma particular de ver la realidad de las historias, analizando qué hubiera pasado si la más insignificante de las decisiones se hubiera tomado de otra forma.

Si aquella causa que origina un efecto predeterminado sufre una inesperada variación, las consecuencias son infinitas. Para ser más claro, cada día estoy más seguro que cada uno de mi pequeños actos, decisiones, pensamientos, deseos, afectan de una forma directa, no sólo a mi futuro, sino al conjunto de la realidad en la que vivimos inmersos. No es una idea original, el efecto mariposa proviene del antiguo proverbio chino: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.

Cualquier mención a esta idea me recuerda de una forma un tanto freak a las variaciones de la realidad por acontecimientos aparentemente aleatorios enunciadas por Ian Malcom según la Teoría del Caos. Pero causa cierta intranquilidad pensar que nuestro mundo está sujeto a acontecimientos en los que nosotros tenemos poco que decir, pero que condicionan nuestro futuro irremisiblemente.

No sólo se puede aplicar a la historia de un no-amor desencontrado entre Logan y Yuriko sino a mi propia vida. Y supongo que nadie puede verse excluido de sentirse identificado con la historia de "Tu y yo" (gracias Santi, grandísima pelicula), o "Los amantes del Círculo Polar". En ambos casos la casualidades juegan en contra de los deseos de la personas, lo cual sólo provoca vacío, confusión y desesperación.

Pero no es una historia de amor a a lo que me refiero.

Por primera vez, voy a escribir de cosas que me dejan al descubierto, así que si hay alguien que no considere que no tiene la suficiente confianza para saberlo, que deje de leer...

El pasado queda en nuestra memoria como un paisaje nebuloso en el que los acontecimientos se van transformando en nuestra memoria según los sentimientos que nos producen (una vez más, rafapantomimo vuelve a ser clarividente en la materia que más domina y a la vez le domina, los sentimientos).

Supongo que mi mundo cambió un día de julio de 2005. Ya he contado lo que sucedió. No tiene sentido volver a explicarlo, pero hoy quiero jugar a imaginarme las no-consecuencias.

What if...? What if what..? Esa combinación se repite en mi cabeza una y otra vez cuando me sitúo en el momento. Lo tengo claro, si el accidente de mis tíos no se llega a producir, con casi total seguridad mi madre estaría en este momento metiéndose conmigo y obligándome a ir en la cama. Si no se hubiera pasado aquel terrible verano ocupándose de una familia a la deriva, que no era la suya pero la sentía como tal, probablemente hubiera tenido más tiempo para dedicárselo a sí misma. Con sólo una exploración bien hecha, un cierto interés y un no dejarlo todo para otro momento, le habrían diagnosticado su enfermedad a tiempo.

What if...? What if what..? la espiral continúa y no se detiene. Esas pruebas negativas jamás debieron de haberse validado. Dijeron que era imposible verlo, que se habían hecho bien, que no había forma de haberlo visto antes. Lo siento, con toda la frialdad de la que soy capaz, tengo que decir: no me lo creo. No es posible que en sólo 3 meses la cosa pasara de una nimiedad al previo del terremoto que iba a asolar mi mundo. Mi mundo cambiaba, se tornaba en formas convexas como en un relato de Lovecraft, y era real!!! A veces sueño que todo es mentira, que las cosas no han cambiado, que sigue estando aquí. Es entonces cuando la relalidad te golpea y te destruye de nuevo, te paraliza duarte unos segundos, el tiempo suficiente en tomar aliento y ponerte a recoger el mono, el casco y el fusil para un nuevo día en la trinchera (Felipe, esta vez me permito el lujo de abandonar la costa oeste, sólo un rato, no te preocupes...). Considero que soy realista, mi vida sería completamente diferente, así como mi forma de ser. las circunstancias esgrimidas por Ortega me hubieran llevado más lejos de la realidad, pero más cerca de mi mismo. En el fondo soy un idealista, no me hubiera importado remover cielo y tierra por un sueño, mi sueño, mi puerta amarilla. No tengo por más que creer que sería lo que siempre había soñado ser, lo habría conseguido. Sería más egoísta, más valiente, menos fuerte, menos cauto, más infeliz, más abierto, menos dependiente, menos cerrado. No hubiera estado nada mal llevar un traje gastado y partirme el cobre en cada vista, por mucho que la presión y las responsabilidades te agotasen. Nunca he rehuido las responsabilidades.

What if...? What if what..? Los atractores extraños suelen tener formas geométricas caprichosas y, en muchos casos, parecidos o similitudes a diferentes escalas. Supongo que mi abuela no quería quedarse aquí conmigo y tener que llorar a su hija, así que ella se dió más prisa en desaparecer para ahorrarse el disgusto. No la culpo de nada, no podría por más que dedicarle la mejor de mis sonrisas. Dicen que los abuelos son las personas a las que más quieres. Aglutinan cariño, mientras que respecto a las demás confluyen sentimientos enlazados y contrapuestos. En el caso particular, el aleteo de la mariposa no creo por más que acelerase un proceso anteriormente desencadenado.

What if...? What if what..?. Si se conocen las leyes que gobiernan los fenómenos estudiados, se conocen las condiciones iniciales y se es capaz de calcular la solución, entonces se puede predecir con total certeza el futuro del sistema estudiado. Si aquel verano de Cedeira mi padre no va al "Carreiro" a cenar, mi vida no habría dado un giro inesperado, ya que desde la presión de jugar en casa sin el apoyo del público tomé la decisión más valiente de mi vida y es irme de casa para nunca más volver. Sólo aquél que haya vivido el hecho de estudiar fuera de casa y atarte a la gente sin miedo puede llegar a comprender lo que vale una amistad así. Puedo gritar alegremente que tengo lazos a 15.000 km de distancia, y eso es mucho más de lo que podría llegar a imaginar. Distancia, es lo que ha provocado el mayor de mis muchos fracasos. Lo siento Guille, lo siento por algo que me duele más a mi que a ti. Sólo puedes llegar a sentir la decepción de que ha hecho mal las cosas cuando ves que fallas a quién cuenta contigo. Si la mariposa no hubiera batido las alas de esa forma, nunca habría permitido un fallo que es más mío que tuyo.

What if...? What if what..? En estos sistemas caóticos, es fácil encontrar trayectorias de movimiento no periódico, pero cuasi-periódicas. Si en ese fatídico jueves, sin esa maldita correcta decisión que tomé de irme a casa con mi primo, tal vez mi otro primo estaría hoy amargándome la noche. Me da vértigo pensar que todo habría cambiado por haberme tomado una copa más y ni siquiera tendría la conciencia de lo mucho que habría conservado. Nuestro futuro cambia, ahora tengo otro hermano, otra alegría, otra responsabilidad, otra persona de quién sentirme orgulloso. Aza, creo que me toca seguir con tu plan. Espero no fallarte.

lunes, diciembre 19, 2005

Otra puerta cerrada

Es una forma de verlo. Es como jugar al juego de las puertas. Abres una, cierras otra. De ahí se pasa a una sala aún si cabe más pequeña, se te reduce el número de puertas a elegir. Eliges otra, dejas pasar unas cuantas. Es posible que hayas estado buscando una puerta amarilla, no porque sea especial en sí misma, nunca has visto lo que hay detrás, pero te sientes atraído por el color o la forma. Es posible que la puerta amarilla esté lejos de tu alcance, demasiado alta. Tú, sin embargo, no cuentas con nadie detrás en quien apoyarte para llegar más lejos. Es posible que tu principal punto de apoyo sea una silla coja con 3 patas. Es posible incluso que detrás de la puerta amarilla no haya nada, o peor, que haya algo distinto a la imagen que te habías creado hace tanto tiempo. Es posible que te conformes con la puerta azul oscuro. Es más triste, pero a la vez más seguro. Es injusto no valorar esa puerta, sobre todo porque se convierte en el equilibrio de tu elección. Lo que te define como jugador en el gran juego de las puertas de colores. Quizás te despiertes algún día y descubras que las puertas son todas iguales, el juego es eso, sólo un juego.Tú, mientras tanto, te has convertido en el equilibrio principal de alguien que intenta llegar a alcanzar una puerta que está mas arriba de dónde llega. Eso sí, trataré de jugar por mí mismo, mis elecciones no van a depender de nadie más. Se pueden hacer elecciones paralelas, pero nunca (aunque esa palabra suene de una forma pretenciosamente rotunda) basaré mis elecciones en las de otro jugador. Nadie lo valora, nadie se da cuenta. Sólo yo, sólo yo veo que dentro de 24 horas se cerrará para siempre la posibilidad de alcanzar la puerta amarilla.